México apuesta por blindar inversiones con Europa por hasta medio siglo
CIUDAD DE MÉXICO.- En medio de un escenario global marcado por tensiones comerciales, incertidumbre geopolítica y reconfiguración de cadenas de suministro, México y la Unión Europea buscan enviar una señal distinta: dar certidumbre a inversiones y comercio por las próximas tres a cinco décadas.
Ese fue uno de los mensajes centrales del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante la Cumbre Empresarial México-Unión Europea, previa a la firma del acuerdo modernizado entre ambas partes.
Más allá de reducciones arancelarias, el elemento novedoso del nuevo pacto es que pretende convertirse en un marco de largo plazo para sectores que definirán la siguiente etapa económica, como inteligencia artificial, digitalización, manufactura avanzada y energía.
«En una época donde tienes tanta incertidumbre puedes llegar a un acuerdo para los próximos 30 o 40 años», afirmó Ebrard.
La apuesta ocurre mientras México se prepara para renegociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá y, al mismo tiempo, busca ampliar sus alternativas de integración económica.
Según el funcionario, la modernización del acuerdo permitirá construir un «ecosistema» de negocios que incluirá cooperación regulatoria, procesos aduaneros más ágiles y condiciones más previsibles para la inversión.
Especialistas consideran que ese tipo de mecanismos adquieren relevancia porque las empresas ya no sólo buscan menores costos, sino también estabilidad de reglas para decidir inversiones de largo plazo.
Ebrard señaló que los sectores con mayores oportunidades inmediatas incluyen agroindustria, automotriz, autopartes, electrónica avanzada y servicios financieros.
Además, identificó tres áreas donde la inversión europea podría tener un efecto más transformador para México: energía, expansión digital vinculada con inteligencia artificial y manufactura avanzada.
La Unión Europea representa un mercado de alrededor de 450 millones de consumidores y actualmente es uno de los principales inversionistas en México.
El funcionario sostuvo que, en los primeros 12 meses posteriores a la implementación del acuerdo, podrían observarse tres beneficios inmediatos: una relación comercial más amplia, mayores oportunidades para exportadores industriales y agropecuarios, y una aceleración de inversiones europeas.
El movimiento también tiene una lectura estratégica: mientras el comercio mundial avanza hacia una mayor fragmentación, México intenta fortalecer simultáneamente sus vínculos con América del Norte, Europa y Asia.
«La semana que entra iniciamos conversaciones formales con Estados Unidos, más adelante con Canadá; ahora tenemos este acuerdo con la Unión Europea», dijo Ebrard.
La estrategia, agregó, busca preservar la funcionalidad del sistema comercial que México construyó durante las últimas décadas, pero adaptado a una economía dominada por tecnología, automatización e inteligencia artificial.