Reforma energética, incertidumbre política y económica, y presiones inflacionarias son los principales retos internos de México.- BASE
29 de octubre de 2021.- Grupo financiero BASE dio a conocer hoy su Reporte de Análisis Económico al tercer trimestre de 2021, en el que examina la perspectiva económica de México, destacando que durante dicho periodo la economía de México frenó su recuperación al contraerse a una tasa de 0.2% frente al trimestre anterior, como lo reportó hoy INEGI, pero el PIB muestra una tasa de crecimiento de 4.8% con respecto al tercer trimestre del año pasado.
Respecto a esta última cifra recordó que se debe el que resulte alta al estar comparando el nivel de producción actual contra el del primer trimestre de recuperación tras el golpe de la pandemia de COVID-19 en el segundo trimestre del 2020.
Para evaluar de mejor manera la recuperación económica, sirve como mejor base de comparación el PIB del primer trimestre del 2020, previo a la pandemia. Con respecto a este nivel, el PIB muestra un rezago de 1.44%, de manera que aún tendría que crecer 1.5% para completar la recuperación. Sin embargo, para alcanzar el pico observado en el tercer trimestre del 2018, el PIB tendía que crecer 3.6%.
En el desglose del PIB según sector económico, se observó un crecimiento trimestral en los sectores primario y secundario de 0.71% en ambos casos, siendo este el mayor crecimiento en el sector secundario desde el cuarto trimestre del 2020. La caída en el PIB proviene del sector terciario, que al verse afectado por el impacto de las nuevas variantes de coronavirus se contrajo 0.61% en el trimestre.
En la comparación anual, el sector secundario se mantiene como el de mayor crecimiento al presentar una tasa de 5.41%, seguido del sector terciario que muestra un crecimiento de 4.46%.
Sin embargo, al comparar los niveles del tercer trimestre con los del primero del 2020, se observa que únicamente el sector primario se ha recuperado de la pandemia, logrando una expansión de 3.8%. Mientras tanto, con respecto al primer trimestrel del 2020, los sectores secundario y terciario muestran rezagos de 1.00% y 1.88%, respectivamente.
Tercer Trimestre 2021
- La economía de México cayó 0.2% durante el tercer trimestre.
- Con respecto al mismo trimestre del año anterior, la economía muestra un crecimiento de 4.8%.
- El mal desempeño se da principalmente como consecuencia de la tercera ola de COVID-19, aunque existen otros factores internos que frenan la recuperación.
- Grupo Financiero BASE estima que la economía de México crecerá 5.8% en el 2021 y 2.5% en el 2022, con lo que se alcanzará una recuperación completa del PIB a finales del 2023 y en el PIB per cápita hasta el 2027
Crecimiento trimestral anualizado -0.91% Este cálculo muestra cuál sería el crecimiento si el crecimiento trimestral se repitiera todo el año (por 4 trimestres).
CONTEXTO ECONÓMICO GLOBAL
La economía global sigue en recuperación a pesar de que la pandemia de coronavirus continua. Según cifras de Our World In Data, la tercera ola de la pandemia alcanzó su máximo de 821,197 casos diarios de COVID-19 a nivel global el 6 de agosto de 2021, y aunque a nivel global no superó el máximo alcanzando en la segunda ola, en México alcanzó nuevos máximos y el rebrote dio lugar a nuevas medidas de distanciamiento social en algunos países con bajos niveles de vacunación.
Esto, de nuevo, puso un freno a la actividad económica, especialmente en el sector servicios. No obstante, el número de muertes confirmadas por COVID-19 muestra una clara tendencia a la baja a medida que la población adquiere inmunidad.
Si bien el coronavirus sigue siendo uno de los riesgos más grandes para el crecimiento económico, en el corto y mediano plazo se ha vuelto más relevante la crisis en materia energética y de logística. El alza en precios del petróleo y del gas natural junto con interrupciones en diversas cadenas de suministro a nivel global han puesto un freno significativo a la economía por el lado de la oferta, situación que se espera que se agrave ante una mayor demanda de energía de países europeos y asiáticos.
El aumento en la inflación junto con una recuperación lenta del nivel de producción y empleo, representa uno de los riesgos más importantes para la economía global, tanto así que se ha abierto un debate sobre la estanflación. Mientras la Reserva Federal termina de sentar las bases para el comienzo de un ciclo alcista en su tasa de interés, economías emergentes como la de México se preocupan por el efecto que esto pueda tener en el tipo de cambio y la inflación, cuando esta última ya se encuentra con tendencia al alza.
LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA EN MÉXICO
La recuperación en México ha sido lenta, principalmente ante la falta de estímulos fiscales y una política contra cíclica que amortiguara el impacto de la pandemia en la economía. A diferencia de países como Chile y Brasil, cuyos niveles de producción se proyecta se ubiquen por encima del nivel pre pandemia (2019) al finalizar el año, México estaría terminando su recuperación hasta mediados del 2023.
Las cifras de consumo privado en el mercado interior muestran a julio 2021 un estancamiento en un nivel 2.7% por debajo del nivel pre pandemia, mientras que el indicador de ventas nominales para tiendas iguales de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) registró en agosto un crecimiento anual de 4.5%, que en términos reales equivale a una caída de 1% al considerar la inflación interanual de 5.59% para el mismo periodo.
El estancamiento en el consumo es en gran medida un reflejo de la evolución de la situación epidemiológica en el país. La tercera ola de casos de COVID-19 frenó la recuperación del empleo y, a la par con una inflación al alza, la confianza de los consumidores se vio afectada.
Durante el tercer trimestre la confianza del consumidor disminuyó de 44.24 puntos a 43.44 (-1.8%). Sin embargo, en agosto se registró un nivel de 42.60, significando una caída de 3.8% respecto al cierre del segundo trimestre.
Cabe notar que la confianza del consumidor al mes de septiembre se ubica todavía 0.52% por debajo del nivel pre pandemia (febrero 2020) de acuerdo con la serie ajustada por estacionalidad. Sin embargo, esto se debe a optimismo con respecto a las expectativas para la situación económica del hogar y del país a 12 meses. En contraste, los subíndices sobre la situación económica del hogar y del país con respecto a hace 12 meses siguen mostrando un deterioro significativo de 4.87 y 4.14% respectivamente. Esto se hace más evidente en el índice sobre la posibilidad de comprar bienes muebles con respecto a hace 12 meses, que se ubica 9.86% por debajo del nivel pre pandemia. Es decir, aunque existe optimismo con respecto al futuro (dentro de 12 meses), se continúa percibiendo un deterioro, con respecto a niveles pre pandemia, de la situación económica de los hogares y del país, así como de las posibilidades de adquirir bienes duraderos.
Por su parte, la inversión fija bruta ha mostrado una recuperación más lenta que el consumo, registrando en julio un nivel 2.04% por debajo del nivel pre pandemia (febrero 2020). Dentro del indicador de inversión, se observa el mayor avance en aquella destinada a maquinaria y equipo (+8.23% vs. feb. 2020), a pesar de que la inversión en equipo de transporte ha sufrido un fuerte deterioro en el año por la escasez global de chips semiconductores. Es importante notar que, desde febrero del 2020, las compras de equipo de transporte importado han caído 25.17%, mientras que las de equipo de transporte nacional han caído 18.12%.
La inversión permanece débil y se espera que sea el componente de la demanda agregada que menos aporte al crecimiento del PIB.
Si bien la inversión necesitaría crecer solo 2.04% para recuperar su nivel pre pandemia, para alcanzar su nivel máximo observado en julio de 2018 tendría que crecer 18.99%.
Es importante recordar que el deterioro en la inversión no comenzó con la pandemia de coronavirus, sino desde mediados del 2018 ante la incertidumbre política y económica que generaron los resultados de la elección general y la decisión de la cancelación del nuevo aeropuerto de Ciudad de México antes del comienzo de la administración en turno. La política económica del actual gobierno, enfocada en incrementar el rol del Estado en la economía en detrimento del sector privado, ha mermado la confianza en las instituciones de México y deteriorado el entorno de los negocios.
La más reciente encuesta de Banxico a especialistas del sector privado (septiembre 2021) indica que el factor que más obstaculiza el crecimiento económico de México es el de gobernanza, incluyendo problemas de inseguridad, política, y de Estado de Derecho.
La más reciente iniciativa de reforma constitucional propuesta por el Ejecutivo plantea la desaparición de órganos constitucionales autónomos en materia de regulación energética, transfiriendo sus facultades y atribuciones a la Secretaría de Energía (SENER) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La iniciativa, que aún está siendo discutida en el Congreso, también pretende dar prioridad a la CFE en la generación y despacho de electricidad, conservando el monopolio de transmisión y distribución de la misma. El Ejecutivo propuso la cancelación de permisos y contratos ya otorgados para la generación y autoconsumo de electricidad, lo cual indirectamente puede ser considerado una expropiación. Cambios estructurales en este sentido significan un retroceso en materia institucional, de modo que compromete la confianza que los inversionistas tienen en la economía del país. La resiliencia de las instituciones es de los factores más importantes para la perspectiva de mediano y largo plazo del desarrollo económico de México.
Si bien los componentes de consumo e inversión permanecen por debajo del nivel pre pandemia y se encuentran estancados, su desempeño ha sido en parte compensado por el crecimiento de las exportaciones, que al mes de septiembre del 2021 muestran una recuperación completa con respecto a meses previos a la
pandemia. Las exportaciones totales se ubican 6.36% por arriba de niveles de febrero del 2020 de acuerdo con series ajustadas por estacionalidad, esto implica que en septiembre las exportaciones fueron superiores en 2,439.97 millones de dólares con respecto a febrero del 2020. En el tercer trimestre las exportaciones totales se contrajeron a una tasa trimestral de 0.22% (o 272.43 millones de dólares), debido a una contracción de las exportaciones no petroleras de 0.81%. Al interior de las exportaciones no petroleras, fueron las exportaciones automotrices las que afectaron el desempeño trimestral, cayendo 10.43% (o 3,757.89 millones de dólares), sin embargo, esto se compensó parcialmente por un crecimiento trimestral de 3.67% en el resto de las exportaciones manufactureras, llevado a que las exportaciones manufactureras totales retrocedieran 1.03% en el trimestre.
Por lo anterior, se puede decir que 1) la caída de las exportaciones se debe casi exclusivamente a la caída en las exportaciones automotrices y 2) lo anterior es resultado de un debilitamiento de la demanda externa por automóviles, pero también es resultado de afectaciones a la producción, debido a los cuellos de botella en cadenas de suministro y la escasez de semiconductores.
No todo es negativo para el sector exportador: específicamente en septiembre se observó un desempeño más positivo, pues las exportaciones crecieron a una tasa mensual de 3.03% después de caer 4.63% en agosto y siendo el mayor crecimiento desde marzo de 2021. Al interior, las exportaciones no petroleras avanzaron 3.33% mensual (vs. -4.51% en agosto). Se destacan las exportaciones manufactureras, las cuales presentaron un crecimiento mensual de 4.12% siendo el mayor avance mensual desde octubre de 2020.
Las exportaciones fueron impulsadas por los aumentos mensuales en las exportaciones del sector automotriz (6.00%), su mayor avance mensual desde abril de 2021, mientras que las exportaciones del resto de las manufacturas crecieron 3.32%.
Las exportaciones manufactureras, excluyendo al sector automotriz, siguen avanzando, y se proyecta que las exportaciones totales crezcan cerca de 18% con respecto a 2020 y 6.6% con respecto al 2019.
En contraste, las importaciones crecieron 4.37% en el tercer trimestre, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad, crecimiento explicado principalmente por las importaciones de bienes intermedios que crecieron a una tasa trimestral de 5.27%. Por su parte, las importaciones de bienes de consumo crecieron 0.74% y las de bienes de capital 1.27%.
Durante septiembre las importaciones se contrajeron 0.52% mensual, su segunda caída al hilo. Se destaca la disminución de 7.48% mensual en importaciones petroleras. Las importaciones de consumo disminuyeron 0.29% mensual y las importaciones de bienes intermedios se contrajeron 0.72%, su segunda contracción mensual al hilo en ambos casos. Finalmente, las importaciones de bienes de capital crecieron 1.12% mensual, después de caer 2.45% el mes previo.
Aunque el crecimiento de las importaciones y la caída de las exportaciones resulta negativo para el crecimiento económico durante el tercer trimestre, el crecimiento de las importaciones de bienes intermedios también es señal de una reactivación de la actividad económica, pues indica una reactivación de la actividad industrial, excluyendo la fabricación de equipo de transporte.
SECTOR PÚBLICO
Al cierre de agosto, el sector público ha ejercido un gasto total de 4,183,052.1 mdp, una cifra superior en 4.5% a lo ejercido en el mismo periodo del año pasado. De este gasto, 3,121,017 mdp corresponden a gasto programable, sobre el cual el Gobierno Federal tiene injerencia directa. De este rubro de gasto, lo correspondiente a inversión presenta un crecimiento de 28.4% con respecto a los primeros 9 meses del 2020, mientras que el crecimiento del gasto corriente se ubicó en 2.8%. No obstante, si bien el gasto en inversión ha aumentado considerablemente, lo destinado a inversión física ha disminuido 2.7% real, además de que los proyectos de inversión como la Refinería Dos Bocas, el Aeropuerto en Santa Lucía o el Tren Maya, tienen un impacto económico muy limitado en el largo plazo.
En septiembre, la Secretaría de Hacienda (SHCP) presentó ante el Congreso de la Unión el Paquete Económico 2022, que incluye las propuestas del Ejecutivo para la Ley de Ingresos y el Presupuesto para el próximo año, junto con los criterios generales empleados en su elaboración. La SHCP estima que la economía de México crecerá 6.3% en el 2021 y 4.1% en 2022. Esta última contrasta con las estimaciones de los especialistas encuestados por el Banco de México, que arrojan una mediana de crecimiento de 3.2% real para el 2022.
El proyecto de presupuesto para el 2022 propone un aumento real de 8.9% respecto a lo aprobado para el 2021, aunque en términos del PIB sigue siendo menor a lo observado en el 2020. Una de las reasignaciones más significativas es en el gasto en salud, cuyo presupuesto aumentó 14.6% respecto al año pasado. Sin embargo, gran parte del gasto en este rubro será financiado por el Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI), lo cual no es una fuente recurrente de ingresos. También destaca un aumento de 14.3% en la inversión pública respecto al presupuesto aprobado para el 2021, con un aumento de 21.3% en lo que corresponde a inversión en infraestructura. Sin embargo, un 55% del gasto en obra pública estaría destinado a energía, en donde figuran las inversiones de la SENER, Pemex y CFE.
En cuanto al origen de los recursos, la iniciativa de la Ley de Ingresos de la Federación para el 2022 plantea un aumento real de 7.5% en los ingresos presupuestarios con respecto a la LIF del 2021, con los ingresos tributarios incrementando 7.7%. Con esto, la recaudación estaría representando un 64% del total de los ingresos del sector público. Los ingresos petroleros estarían representando 17.6% de los ingresos totales, un aumento de 0.7 puntos porcentuales respecto de la LIF 2021. En cuanto al endeudamiento, se plantea un techo de 915.6 mil mdp, con los que se estaría financiando un 13% del presupuesto para el 2022. Con déficit primario de 0.3% del PIB para el 2022, la SHCP espera mantener el saldo de la deuda total en 51.0% del PIB, mismo nivel con el que estima cerrar el 2021.
La política de gasto público del actual gobierno por sí sola no presenta riesgos o beneficios significativos para la economía de México.
Sin embargo, el sector público sí tiene un fuerte impacto en la economía que se da por parte de políticas no directamente relacionadas con el presupuesto, como los son actualmente las iniciativas de reforma en materia energética y otras modificaciones al marco institucional que han mermado la confianza en la economía mexicana y desincentivado la inversión privada. Dentro de estas últimas destaca el cambio al marco tributario en la industria manufacturera de exportación, la cual pondrá en riesgo al sector que más ha contribuido al crecimiento de México en la etapa post pandemia.
La más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestra que en lo que va del año hasta el cierre de septiembre se han creado 2.28 millones de empleos, con lo que el total de personas ocupadas se ubica 1.1% por debajo del nivel observado en febrero de 2020, antes de la pandemia. En julio del 2021 el empleo total llegó a alcanzar los 56.40 millones de personas ocupadas, por encima de los 55.75 millones de febrero 2020, sin embargo, el los dos meses siguientes disminuyó a 55.12 millones como consecuencia de la tercera ola de COVID-19. Esta disminución de 1.29 millones de personas en la población ocupada no se vio reflejada del todo en un aumento de la población desocupada o “desempleada”, pues la Población Económicamente Activa (PEA) disminuyó 1.46 millones de julio a septiembre. En cambio, dentro de la Población No Económicamente Activa (PNEA) se observó un aumento de 0.84 millones en la población disponible, conformada por aquellas personas que no buscan trabajo pero aceptarían uno si se los ofrecieran. La razón por la que estas personas no buscan trabajo es porque consideran que las posibilidades de conseguir uno son muy bajas, y al no hacerlo dejan de formar parte de la PEA. Es por esto que la tasa de desempleo abierto, atualmente en 4.18%, se mantiene estable a pesar de que se han perdido millones de empleos. Sin embargo, el efecto se puede ver reflejado al incorporar a la población disponible en el cálculo de la tasa; con esto la tasa de desempleo extendido se ubica en 16.33% para el mes de septiembre, 1.15 puntos porcentuales mayor a la de dos meses previos y la más alta desde febrero 2021.
Como ya se mencionó, el deterioro de los últimos meses es consecuencia de la tercera ola de COVID-19. De julio a septiembre se perdieron 474 mil empleos en el sector terciario, de los cuales 429 mil pertencían al sector de restaurantes y servicios de alojamiento. El sector manufacturero también sufrió una pérdida de 217 mil empleos, pero esto se debe a los problemas en las cadenas de suminstro globales, especialmente en el sector automotriz ante la escasez de chips semiconductores.
Tras la pérdida de empleos en el tercer trimestre, de junio a septiembre el número de afectados laboralmente por la pandemia incrementó en 262 mil personas, alcanzando un total de 4.93 millones de afectados. La mayoría de estas personas se encuentran dentro de la población disponible, aunque también existe una cifra alta de personas en la subocupación laboral, es decir, que están dispuestos a trabajar más horas. Al mes de septiembre se tiene un total de 6.77 millones de personas subocupadas, que si bien es considerablemente menor al máximo de mayo 2020 (13.05 millones), sigue 1.91 millones por encima de lo observado en febrero 2020.
TURISMO
Previo a la pandemia, el turismo representaba cerca de un 8.7% del PIB, tanto en el consumo de bienes como de servicios relacionados con el mismo. Según la Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI) elaborada por el INEGI, México recibió en 2019 un total de 97.4 millones de visitantes, de los cuales 45.0 millones fueron turistas. Con la pandemia, en 2020 la cifra de visitantes totales disminuyó 47.5% a 51.2 millones, mientras que el número de turistas cayó 46% a 24.3 millones. En ese mismo periodo, el gasto total de los visitantes se contrajo 55.1%.
La recuperación en el sector ha sido lenta: la EVI al mes de agosto de 2021 aún muestra un rezago en el número de visitantes que ingresan a México de 41.9% con respecto al mismo mes de 2019. Sin embargo, esta cifra incluye tanto a turistas como a excursionistas, y en el desglose se observa como el rezago está más concentrado en los excursionistas internacionales. Estos últimos muestran una contracción de 57.2% con respecto a agosto 2019, mientras que las entradas de turistas son solo 22.4% menores en ese mismo periodo. Lo anterior puede deberse a varios factores, pero en gran medida debe ser consecuencia de (1) la reducción en viajes no esenciales, (2) las restricciones oficiales en los horarios y aforo de establecimientos en México, y (3) las nuevas prácticas profesionales que han reducido los viajes de negocios.
Se espera que el turismo incremente en el cuarto trimestre por las vacaciones de invierno, en las cuales México suele recibir a muchos paisanos en la frontera y extranjeros en los principales destinos turísticos como la Riviera Maya o Baja California. Sin embargo, no se espera una recuperación completa en este año, y probablemente sea hasta finales del próximo año que se observen niveles similares a los de 2019. Desde luego, el desempeño del sector seguirá muy ligado a la evolución de la pandemia, pero también jugará un papel importante la seguridad interna en México, que en meses recientes se ha deteriorado.
INFLACIÓN Y POLÍTICA MONETARIA
Durante el tercer trimestre y lo que va del cuarto trimestre, las presiones inflacionarias se han acentuado, lo cual es relevante debido a dos factores:
- La mayor inflación es un síntoma de varios eventos que están ocurriendo de forma simultánea a nivel global, esto principalmente como resultado de la pandemia.
Se destacan:
1) Cambios en patrones de consumo desde el segundo trimestre del 2020.
2) La desincronización de las cadenas productivas, principalmente en el sector industrial, ocasionando escasez de insumos como los semiconductores y limitando la producción de algunos bienes, como equipo de transporte, en particular automóviles.
3) La desincronización logística de transporte marítimo.
4) Mayores costos de energía debido a una crisis energética en Europa y Asia, lo que encarece la producción y transporte de mercancías, y a su vez eleva los costos de materias primas de consumo final como gasolina y gas.
5) Mayores costos de granos en el mercado de materias primas, encareciendo la producción de productos pecuarios y, por lo tanto, de alimentos.
- La inflación muestra una clara tendencia al alza, sobre todo en el componente subyacente, que determina la inflación en el largo plazo, lo que amenaza con erosionar el poder adquisitivo de la población y por lo tanto la recuperación del consumo.
La tendencia al alza de la inflación representa un reto para los hacedores de política monetaria, pues el origen de las presiones inflacionarias es principalmente externo y del lado de la oferta, por lo que el principal canal de transmisión de la política monetaria en estos casos es el de expectativas. Asimismo, subir la tasa de interés en este momento de forma significativa, plantea un reto hacia adelante, pues hacia la segunda mitad del 2022 podrían comenzar los incrementos de la tasa objetivo de la Reserva Federal y es probable que Banco de México tenga que volver a subir su tasa de interés para mantener constante la postura monetaria relativa entre ambos países.
Presiones inflacionarias
Entre la segunda quincena de junio y la primera quincena de octubre, la inflación general pasó de una tasa anual de 5.74% a 6.12%, observándose un incremento significativo en el componente subyacente, cuya inflación anual subió de 4.58% a 5.12% en el mismo periodo. Finalmente, el componente no subyacente se ha mantenido relativamente estable, pasando de 9.40% a 9.21% anual en el mismo intervalo de tiempo.
Específicamente en el tercer trimestre, el componente subyacente, que incluye precios de mercancías y servicios, los cuales están determinados por la oferta y la demanda, mostró un incremento trimestral de 1.33% (variación entre la segunda quincena de junio y la segunda quincena de septiembre). Este es la mayor inflación subyacente trimestral para un periodo igual desde 2008. Para la inflación general y no subyacente, la inflación trimestral fue la más elevada desde 2018.
Las presiones al alza en el componente subyacente, las cuales podrían extenderse hasta 2022, representan un riesgo al alza para la inflación general. Dichas presiones se deben principalmente a los componentes de: mercancías alimenticias, mercancías no alimenticias y otros servicios.
Para las mercancías alimenticias existen presiones inflacionarias debido a los precios de materias primas, principalmente los precios de granos y energéticos que son insumo en la preparación de varios productos. Cabe destacar que, muchos de los productos pertenecientes al componente de mercancías alimenticias dependen de los energéticos para producirse. El componente de alimentos también tiene un efecto al alza por la recomposición del gasto tras el comienzo de la pandemia, el año pasado.
De igual manera, en las mercancías (no alimenticias) hay presiones al alza por las afectaciones en centros logísticos, lo cual ha ocasionado cuellos de botella y escasez de productos intermedios y finales.
Aunado a esto, los costos de transporte acumulan un incremento significativo en el año, principalmente los fletes marítimos.
Entre los precios de las mercancías, los genéricos con mayor incremento acumulado en lo que va del 2021 son los aceites y grasas vegetales comestibles (+31.54%), la tortilla de maíz (+15.67%), aceites lubricantes (+15.00%), artículos desechables (+14.70%), jabón para lavar (+13.46%) y masa y harinas para maíz (+13.34%).
Expectativas de inflación
Grupo Financiero Base estima que la inflación general cerrará el 2021 en un nivel de 6.60% y que todo el 2022 se mantendrá por encima del 4%, lo cual hace muy probable otro incremento de 25 puntos base en la tasa de referencia de Banco de México y no se descarta la posibilidad de dos incrementos de 25 puntos base antes de que termine el año.
¿Estanflación?
En meses recientes se ha abordado la discusión sobre si la economía está en riesgo de entrar a una etapa de estanflación. Por una lado, la inflación subyacente continúa subiendo, dando lugar a la expectativa de que el alza en el nivel de precios es generalizado y que podría sostenerse en el mediano plazo. Por otro lado, la actividad económica no crece al ritmo esperado bajo el contexto de recuperación de una de las peores crisis económicas en registro.
De materializarse las expectativas medianas de crecimiento de la última encuesta de especialistas publicada por el Banco de México (septiembre 2021), el PIB habría crecido 3.9% real en todo el sexenio, lo que equivaldría a un promedio anual de 0.64%; este sería el sexenio de menor crecimiento desde el periodo 1982-1988 del presidente De la Madrid. Si bien inflación actual no se encuentra ni cerca de los niveles que alcanzó durante el periodo 1982-1988 (promedio de 83.4% por año), para los estándares contemporáneos sí podría considerarse que la economía sufre una estanflación leve.
FLUJOS DE CAPITALES
Desde 2020 la mayoría de las economías emergentes han registrado flujos negativos de inversión de cartera, como consecuencia de una mayor percepción de riesgo global a la par de bajas tasas de interés, ante la implementación de medidas de política monetaria ampliamente expansiva. En el caso de economías como la mexicana, las salidas de capitales en inversión se cartera, aunque han sido sostenidas, han sido compensadas por un flujo positivo de inversión extranjera directa. Por su parte, la recuperación de las exportaciones debido a la fuerte demanda externa, ha permitido que se observen superávits de cuenta corriente significativos, particularmente en la segunda mitad del 2020 y en el segundo trimestre de este año, evitando que se registren desequilibrios de la balanza de pagos.
En consecuencia, para el caso de México, las salidas de capitales de cartera no han ocasionado una depreciación del peso mexicano, pues las salidas están compensadas con 1) flujos de dólares provenientes desde el exterior y 2) un mercado cambiario profundo, en donde la compraventa especulativa tiene mayor influencia sobre el desempeño del tipo de cambio que los flujos de inversión de cartera.
A pesar de esto, es importante hacer hincapié en que desde 2020 se ha deteriorado de forma significativa la demanda internacional por instrumentos de deuda y renta variable en México.
Al 15 de octubre la tenencia de valores de gubernamentales por residentes del extranjero se ubicó en 1,621,977.08 mdp, su menor nivel de desde el 4 de agosto del 2013.
De acuerdo con datos al 19 de octubre, durante 2021 se ha profundizado la salida de capitales desde valores gubernamentales, acumulando una salida de 264,850.29 millones de pesos. Esto es una salida de capitales acumulada mayor a la observada en 2020, cuando la salida fue la máxima en registro. Por lo anterior, es altamente probable que durante 2021 se confirme una nueva salida histórica de capitales desde valores gubernamentales. Si consideramos el flujo negativo observado desde el máximo histórico del 8 de febrero del 2019 (apenas 2 meses después de iniciada la administración en turno), la posición de extranjeros en títulos gubernamentales ha caído 28.49%.
Tan solo en el tercer trimestre, se registró una salida de inversión de cartera en valores gubernamentales de 86,494 millones de pesos, siendo el tercer año consecutivo que se observan salidas durante el tercer trimestre y la mayor salida en registro. Hacia adelante, una mayor percepción de riesgo en México podría acelerar el proceso de salidas de capitales desde valores gubernamentales.
RIESGOS Y PERSPECTIVA 2021–2022
A pesar de los riesgos presentados por la pandemia de coronavirus y sus variantes, la economía de México enfrenta otros retos internos y externos, destacando los siguientes factores de riesgo:
Internos
- La iniciativa de reforma energética para eliminar órganos autónomos reguladores en materia de hidrocarburos y electricidad, y dar prioridad a las empresas del Estado en el mercado de energéticos.
- La incertidumbre política y económica que ocasionará la consulta del próximo 1 de marzo, en la que se votará la revocación de mandato del Presidente de la República o su permanencia en el puesto hasta finalizar su periodo.
- Las presiones inflacionarias que erosionan el poder adquisitivo de la población, afectando a su vez el consumo y la recuperación económica. Asimismo, las presiones inflacionarias implican la necesidad de incrementos adicionales a la tasa de interés del Banco de México, lo que implica una salida gradual de su postura ampliamente flexible, en un momento que la recuperación económica está lejos de completarse.
Externos
- Política monetaria de la Reserva Federal. La expectativa de una postura monetaria menos flexible en Estados Unidos implica un mayor riesgo de salidas de capitales y volatilidad cambiaria, algo que no se puede descartar durante el cuarto trimestre del 2020 y durante el 2021, en antesala al primer incremento a la tasa de interés objetivo en ese país.
- Posibles acciones por parte del gobierno de Estados Unidos en respuesta a la política energética de México, la cual compromete varios proyectos de inversión extranjeros ya terminados o iniciados.
- Nuevas variantes del COVID-19. La desaceleración de la actividad económica y la contracción observada durante el tercer trimestre fue consecuencia principalmente de una caída del sector servicios ante la tercera ola del COVID-19, debido a su variante Delta. El surgimiento de nuevas variantes agresivas sigue siendo una amenaza para la recuperación económica de México y el desempeño de la actividad económica global.
Reportacero