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Se ubica en 0.66% inflación al consumidor de la Eurozona en febrero

3 de marzo de 2026.- En febrero del 2026 la inflación al consumidor de la Eurozona se ubicó en 0.66% mensual, luego de haber caído 0.57% el pasado.

Con esto, la Eurozona registró su inflación mensual más alta desde marzo del 2024.

El repunte mensual de la inflación general fue ocasionado principalmente por el rebote de 1) la inflación subyacente, que se ubicó 0.76%, tras haber caído 1.07% el mes anterior y 2) la inflación de bienes industriales, que fue de 0.67%, interrumpiendo una racha de tres meses al hilo en contracción, periodo en el que acumuló una inflación negativa de 2.70%.

Por el contrario, la inflación de los elementos que conforman el componente no subyacente se desaceleró a tasa mensual, limitando el repunte de la inflación general.

La inflación de alimentos, bebidas y tabaco se ubicó en 0.31%, desde el 0.75% registrado el mes anterior, mientras que la inflación de energía se desaceleró a 0.56%, mostrando desaceleración contra enero (0.80%).

A tasa anual, la inflación se ubicó en 1.90%, acelerándose con respecto al 1.67% registrado el mes anterior.

A pesar de esto, la inflación de la Eurozona hila tres meses por debajo del 2% objetivo del Banco Central Europeo.

Al interior, la inflación no subyacente mantuvo un comportamiento positivo, pues la inflación de energía cayó 3.15% anual, mientras que la inflación de alimentos, bebidas y tabaco se desaceleró 2.56%.

A la par, la inflación de bienes industriales se mantuvo baja, ubicándose en 0.66% anual.

Por el contrario, la inflación subyacente, que determina la trayectoria de inflación en el largo plazo, se ubicó en 2.41%, acelerándose con respecto a enero (2.19%), cuando registró la menor inflación en cinco años.

Dicho lo anterior, pareciera que la inflación en la Eurozona se ha consolidado alrededor del 2% objetivo del BCE, pues desde agosto del 2024 se ha mantenido oscilando cerca del 2% y desde febrero del 2025 el rango ha sido más acotado con la inflación entre 1.6% y 2.3% anual.

Por esto, lo más probable es que el BCE mantenga sus tres tasas de interés sin cambios como lo ha hecho desde julio del 2025, dejando la tasa de facilidad de depósito, que es la que el mercado toma como referencia, en 2.00%.

No obstante, tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán los riesgos al alza para la inflación se han magnificado, particularmente para el componente no subyacente, debido a la posibilidad de disrupciones en la oferta global de energéticos.

Lo anterior dado que alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo cruza por el Estrecho de Ormuz, ubicado en el Medio Oriente, mientras que aproximadamente el 20% del suministro global de gas natural licuado proviene de la planta Ras Laffan en Qatar, que detuvo su producción debido a ataques de drones iraníes. Lo anterior se está reflejando en los precios de referencia de la energía para Europa destacando:

– El petróleo Brent, que cotiza en alrededor de 82 dólares por barril y acumulando tres días seguidos al alza, para sumando un avance de 16.99% en ese periodo. Además, el 3 de marzo alcanzó un máximo de 85.12 dólares por barril, nivel no visto desde julio del 2024.

– El gas natural en Europa cotiza en 56.84 euros por MWh y suma dos días al alza acumulando un avance de 77.86% en lo que va de la semana. Además de lo anterior, analizando la trayectoria de la inflación destacan los siguientes puntos: – En febrero, la inflación general (1.90%) hiló tres meses por debajo del 2% objetivo del Banco Central Europeo. Además, se ha mantenido por debajo del 2.2% desde marzo del 2025.

– La inflación subyacente se ubicó en 2.41% anual, acelerándose tras tocar un mínimo de cinco años el mes anterior. Este componente se mantiene estable, sobre todo al considerar que desde abril del 2025 se ha mantenido por debajo del 2.4%. Además, esta desaceleración ha sido propiciada en parte por la inflación de servicios, que desde mayo del 2025 se ha mantenido por debajo del 3.5% y si mantiene esta gradual tendencia a la baja, permitiría que la inflación subyacente siga mostrando desaceleración.

– El comportamiento de la inflación no subyacente, que contiene los elementos cuyo precio es más volátil.

La inflación de energía, que cayó 3.15% anual, e hila doce meses en contracción, lo que estuvo respaldado por los menores precios internacionales de la energía, aunque los riesgos al alza para este rubro se han magnificado.

Por su parte, la inflación de alimentos, bebidas y tabaco se ubicó en 2.56% anual, su quinto mes al hilo por debajo del 3%.

Todo lo anterior última muestra que el componente no subyacente es principal factor que está ocasionando que la inflación de la Eurozona se mantenga baja, aunque tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, estas presiones a la baja podrían disiparse. – La inflación de bienes industriales mantiene una trayectoria estable, ubicándose en 0.66% anual, ubicándose en su menor nivel desde marzo del 2021.

Sin embargo, la manufactura de la Eurozona se encuentra en medio de una recuperación y tras la declaración de los aranceles recíprocos impuestos por Trump el año pasado, se abre una oportunidad para la región.

Cabe recordar que las importaciones de Estados Unidos provenientes de la Eurozona estaban sujetas a un arancel recíproco del 15% y actualmente se está cobrando uno del 10% tras la orden ejecutiva que firmó Trump.

Todo esto podría presionar al alza la demanda de bienes industriales de la Eurozona y elevar sus precios.

Perspectiva para 2026 Grupo Financiero BASE estima que en 2026 la inflación de la Eurozona se mantendrá oscilando cerca del objetivo del Banco Central Europeo y cerrará el año en 2.2% anual.

Por una parte, el descenso de la inflación seguirá respaldado por el enfriamiento de la actividad económica de la región, factor que también podría reducir la demanda por trabajadores y desacelerar el crecimiento de los salarios.

A la par, un euro que podría mantenerse fuerte contra el dólar, seguirá apoyando a aliviar la inflación.

Además, las conversaciones de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania parecen seguir avanzando.

Aunque la probabilidad de que este acuerdo se materialice en el corto plazo es baja, de concretarse, se abre la puerta al retiro de de sanciones contra Rusia.

Bajo este escenario, se ampliaría la oferta global de energía, manteniendo los precios de este rubro bajos, sirviendo de apoyo para mantener la inflación baja. Sin embargo, persisten los riesgos al alza para la inflación: –

El escalamiento de la guerra entre Estados Unidos e Irán que ocasionen disrupciones prolongadas y significativas en la oferta global de energía.

De materializarse este escenario, la inflación al consumidor de la Eurozona podría llegar a ubicarse por encima del 3%.

– Las impredicibilidad de Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de la Unión Europea. Todo esto puede ocasionar presiones sobre el tipo de cambio, depreciando al euro ante la búsqueda de otros activos refugio como el oro, el yen japonés o el franco suizo. A la par, es probable que Trump presione a la Eurozona a adoptar una política comercial más estricta contra China, lo que podría llevar a la imposición de aranceles contra el gigante asiático, encareciendo las importaciones y generando presiones inflacionarias en la Eurozona.

– El nuevo canciller de Alemania, Friedrich Merz, que buscará políticas para endurecer la migración, lo que podría agravar la escasez de mano de obra en la región. Lo anterior podría presionar al alza los salarios del sector servicios y por lo tanto sobre la inflación general. También destaca que Merz buscará reducir los impuestos sobre la renta para propiciar el consumo e incrementar la actividad económica en Alemania.

– El fortalecimiento de los partidos de derecha en países importantes de la región como Alemania e Italia. Estos partidos podrían impulsar iniciativas de mayor gasto y endeudamiento

 

 

Reportacero

 

 

 

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