Sorprende dinamismo de la actividad económica en el cuarto trimestre.- HR Ratings
La firma reiteró que aún persisten retos estructurales
24 de febrero de 2026.- En 2025, la actividad económica registró un crecimiento de 0.8% con cifras ajustadas por estacionalidad, resultando por encima del 0.6% que estimamos en HR Ratings.
Con cifras originales, el avance de 2025 fue de 0.5% también por encima del 0.4% que estimó el consenso de analistas del sector privado.
Si bien el desempeño anual confirma un entorno de bajo crecimiento, el resultado del cuarto trimestre (4T25) sorprendió positivamente y sugiere una estabilización hacia el cierre del año.
En HR Ratings consideramos que el resultado de 2025 fue consistente con el ciclo presidencial en México.
Es importante mencionar que el primer año de gobierno de cada administración, el desempeño de la actividad económica desacelera como consecuencia del inicio de los lineamientos a seguir en el nuevo plan nacional de desarrollo para los próximos años.
A lo anterior se sumó la incertidumbre comercial resultado del cambio en la política comercial de Estados Unidos del presidente Trump, lo cual afectó directamente al sector manufacturero mexicano de transporte, aunque esto se vio parcialmente compensado por la mayor demanda de ciertos componentes electrónicos y partes.
En términos trimestrales el PIB avanzó 0.9% en el 4T25, reflejando una mejora respecto a la trayectoria observada y rompiendo con la racha de desaceleración que se había observado desde el 3T23.
Por componentes, el desempeño trimestral estuvo más balanceado entre servicios e industria, ambos con avances de 0.9% trimestral, lo que sugiere una estabilización más amplia de la actividad económica hacia el cierre del año y que podría tener una inercia positiva hacia el 2026.
Por el contrario, el sector primario tuvo su primera contracción en el año, con una caída de 1.5% t/t.
Del lado del sector industrial destacó la reactivación de obras de ingeniería civil (obra pública) y de la edificación y en menor medida, el repunte del sector manufacturero explicado por los altos niveles de demanda externa en rubros como componentes electrónicos y partes.
Por su parte, el sector terciario se ubicó nuevamente como el principal eje de crecimiento durante el año, el cual acumuló cuatro trimestres consecutivos de avances, ubicando el 4T25 como el de mejor desempeño en los últimos dos años.
Lo anterior reflejó la resiliencia tanto en el consumo en el comercio al por menor y al por mayor, y en la demanda de servicios corporativos, profesionales y de esparcimiento a pesar de las condiciones de incertidumbre y desaceleración a nivel global.
Si bien el repunte observado en el 4T25 sugiere una estabilización cíclica, los retos estructurales persisten y continúan limitando el potencial de crecimiento de la economía.
En particular, la debilidad del sector industrial, refleja no solo la volatilidad que se observó en la demanda externa, sino también una limitada inversión en territorio nacional en proyectos productivos que impulsen el crecimiento de largo plazo de la economía.
Factores como la incertidumbre asociada a la revisión del TMEC, el entorno regulatorio interno y los retos en materia de seguridad siguen afectando el panorama y limitando las decisiones de inversión de mediano plazo.
El desempeño anual estuvo impulsado principalmente por el avance del sector terciario, que creció 1.5% en términos de los últimos doce meses (UDM), y representa más de dos terceras partes del PIB (63.9%).
Al interior, destaca el dinamismo del comercio al por menor (+4.6%) y ciertos servicios como los profesionales (+8.6%), los culturales (+10.4%) y de apoyo a los negocios (11.6%).
Por su parte, el sector primario avanzó 4.0%, registrando su mejor desempeño en trece años; sin embargo, dada su baja ponderación dentro del PIB (3.6%), su contribución al crecimiento agregado fue limitada.
En contraste, el sector secundario se contrajo 1.1%, reflejando la debilidad persistente en la construcción (-1.0%), la minería (-6.5%) y en menor medida en la manufactura (-0.2) y los servicios públicos (-0.2).
Si bien, hacia el cierre del año se observaron señales de estabilización en algunos componentes industriales, particularmente en la construcción.
Hacia 2026, identificamos algunos factores que podrían actuar como vientos de cola para la actividad económica, consistentes con nuestra estimación de crecimiento de 1.5% para este año.
En primer lugar el sólido desempeño del 4T25 proporciona una base de crecimiento favorable para la economía al inicio del año.
En segundo lugar, una estabilización del ciclo manufacturero en Estados Unidos y la reducción de tarifas arancelarias podrían dar un renovado impulso a las exportaciones mexicanas.
En tercer lugar, en caso de consolidarse un entorno comercial más predecible se podría observar una mayor materialización de proyectos de inversión asociados a relocalización productiva.
En el ámbito interno, un entorno en el que la inflación continue moderándose y la convergencia de tasas de interés hacia niveles menos restrictivos podían contribuir a un buen desempeño del consumo.
En el ámbito fiscal, anticipamos una moderada reactivación en la inversión pública durante 2026, en línea con los planes de consolidación de proyectos estratégicos anunciados por el gobierno (plan de inversión en infraestructura 2026-2030 en donde se planea invertir hasta P$5.6 billones en sectores como el energético, trenes y carreteras).
Reportacero