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Sorprende inflación general, pero presiones en el componente subyacente persisten.- HR Ratings

9 de enero de 2026.- La inflación general sorprendió a la baja y se ubicó en 3.69% al cierre del 2025; sin embargo, las presiones en el componente subyacente persisten, indicó HR Ratings.

En diciembre, la inflación general se moderó a 3.69% desde el 3.80% registrado en noviembre.

La moderación en la inflación general se explica principalmente por el comportamiento del componente no subyacente que desaceleró a 1.61% en diciembre desde el 1.73% previo, mientras que la inflación subyacente permaneció elevada en 4.33%, superando el nivel de 4.0% por octavo mes consecutivo.

En este contexto, y considerando el elevado nivel de la inflación subyacente, el desempeño inflacionario de 2025 resulta decepcionante, particularmente en un entorno en el que la economía nacional ha registrado dos años consecutivos de crecimiento limitado y, adicionalmente, se vio beneficiada por una apreciación del tipo de cambio.

En apariencia, podría interpretarse que la inflación general está gradualmente convergiendo hacia la meta de 3.0%, sin embargo, una lectura más cuidadosa revela que la inflación subyacente continua mostrando señales de preocupación debido a que, los precios más sensibles al ciclo económico, como los servicios, los alimentos procesados y las mercancías, continúan creciendo a un ritmo incompatible con la meta puntual de inflación de Banxico y también inconsistente con la desaceleración que ha mostrado la actividad económica y la apreciación del tipo de cambio.

Esta divergencia sugiere que las presiones inflacionarias actuales responden cada vez menos al ciclo económico y más a factores estructurales y de costos, lo que complica el proceso de convergencia y limita el margen de maniobra de la política monetaria.

En tanto persistan limitantes estructurales, particularmente bajos niveles de productividad, resulta poco probable que la economía pueda alcanzar tasas de crecimiento más elevadas sin generar presiones inflacionarias adicionales, lo que a su vez, implicaría una necesidad de mantener una postura monetaria restrictiva por un periodo prolongado.

En la variación mensual, la inflación general creció 0.28% en diciembre, por debajo de su promedio histórico de los últimos quince años de 0.50% para el mismo mes.

Durante el mes, la inflación general se vio beneficiada por la caída de 0.16% del componente no subyacente que contrasta con el aumento de 0.67% que se ha observado en el promedio histórico para diciembre.

Por el contrario, la inflación subyacente aumentó 0.41%, ligeramente por debajo de su promedio histórico de 0.44%.

Como se puede observar, al interior del componente subyacente, los servicios continuaron como la principal fuente de presión con un incremento mensual de 0.48% (vs. 0.44% del promedio histórico).

Esta persistencia en los servicios podría estar asociada a las dinámicas salariales y al traspaso de costos en actividades intensivas en mano de obra.

Por su parte, las mercancías avanzaron 0.33% (vs. 0.45% del promedio histórico), lo que sugiere que el proceso de normalización de precios en los bienes continúa siendo gradual y en gran parte podría estar apoyado por la apreciación del tipo de cambio.

En las últimas minutas de política monetaria que se dieron a conocer el mismo día en que se publicó la inflación, la Junta de Gobierno reconoció avances en el proceso desinflacionario en 2025, aunque enfatizó la persistencia de inflación subyacente como un elemento que requiere conducirse con mayor cautela hacia delante.

En este contexto, consideramos que el próximo movimiento en la tasa de interés de referencia se llevará a cabo hasta el segundo trimestre de 2026, lo que daría espacio a la Junta de confirmar si efectivamente se está asegurando una consolidación del proceso desinflacionario hacia la meta de 3.0% y asimilar adecuadamente el balance de riesgos inflacionarios.

Entre los principales factores de riesgo para 2026 destacan el incremento en el salario mínimo a doble dígito (13%), el cual afecta de manera directa a los servicios por su uso intensivo en mano de obra.

Esto sugiere que la inflación subyacente podría mantener la rigidez a la baja en 2026, aun si la inflación general se mantiene contenida.

En segundo lugar, la introducción de nuevos aranceles a países sin tratado comercial introduce un riesgo inflacionario para los bienes importados, aunque es importante mencionar que si el tipo de cambio mantiene la fortaleza que lo ha caracterizado en los meses recientes este efecto podría verse acotado.

Finalmente, el mundial de futbol en Norteamérica podría representar un choque positivo de demanda en el segundo trimestre de 2026, concentrado en servicios como hospedaje, transporte, alimentos y entretenimiento.

Si bien se trata de un evento transitorio, podría generar alzas temporales en precios, particularmente en ciudades con alta afluencia turística.

Con este panorama en mente, nuestra lectura es que el Banco de México seguirá con su enfoque gradual de recortes en la tasa de interés y que el principal reto que enfrentará la política monetaria será confirmar una disminución sostenida de la inflación subyacente.

 

 

Reportacero

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